sábado, 12 de octubre de 2013

PROFESORES, ASIGNATURAS Y DIFICULTADES

     Aunque mi etapa en primaria y secundaria forma un recuerdo difuso en mi mente, por motivos que al final explicaré contestando así a la tercera pregunta, no puedo negar que mi mejor profesora fue mi profesora de biología.

     En aquella época se cursaba el B.U.P. y aunque las letras no me desagradaban, no me resultaban tan atractivas como las ciencias (craso error de adolescente, porque las letras han llenado con alegría, sueños y esperanza amargos momentos vividos en un futuro que ahora ya es mi pasado) y a ellas me tiré de cabeza. Ciencias puras: Matemáticas, Física, Química y Biología.
     Y donde más disfrutaba fue con la Biología: todo lo que aprendí del mundo natural y del mecanismo de mi propio cuerpo me fascinó. Y lo mejor fue cómo me fue explicado: con una sonrisa en los labios, con una amabilidad inmensa hacia mí y todos mis compañeros, con cariño y con todo el conocimiento sobre la materia que ella dominaba a la perfección. Aquellos meses fueron los más increíbles de toda mi carrera ya que esa misma profesora, dadas mis notas en todas las asignaturas científicas, me recomendó cursar la carrera de Ciencias Químicas en detrimento de la Biología, ya que me aseguró que mi salida profesional sería, sin duda alguna, más fructífera en ésta que en la suya propia. Fue en una de las pocas cosas en las que se equivocó...pero eso quizá será argumento de otra entrada ( o mejor no).

     En cuanto a la dificultad vivida, la única que puedo escribir es la única que se presentó desde mi niñez a la entrada en la universidad: yo.
     Cerrada, introvertida y con complejos a causa de una excesiva protección por parte familiar, hicieron que mi paso por la primaria y secundaria se centrara en los libros. Y aunque no me faltaron amigas (en una mano me sobran dedos para contarlas) dadas al estudio tanto como yo pero mucho más abiertas al entorno, he preferido olvidar aquellos años, ya que no obtuve ayuda ni solución alguna. Sólo el tiempo ha hecho que ahora sea como soy: tímida,  infravalorándome siempre aun viendo que consigo salir de todos las situaciones con más o menos dificultad. pero más alegre, más abierta a una conversación, a un chiste...en definitiva, más yo.

REFLEXIÓN

     Hemos realizado este ejercicio para darnos cuenta que el conocimiento de una materia es necesario para difundirla entre los alumnos pero que a su vez, en la edad en que reciben los adolescentes la educación, el carácter y la forma de ser del profesor es tanto o más importante (para ellos) que el conocimiento.

     Los propios recuerdos tienen que sentar parte de la base de nuestra propia actuación en un futuro educacional para poder transmitir nuestros conocimientos, no sólo de una forma estructurada si no también de la forma en que conecte con ellos a escalas más profundas, porque si entre dos seres humanos existe una cierta conexión, esa misma hará que el deseo de aprender por parte del alumno de lo que le pueda enseñar ese profesor sea la fuerza necesaria para superar el obstáculo de la asignatura en sí misma.

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