Para introducir este tema, Isabel nos pidió de forma espontánea que dibujáramos en la libreta nuestra ideal de lo que es para nosotros un aula, lo primero que se nos viniera a la cabeza y esto fue lo que salió en los dos minutillos que tuvimos para hacerlo (pido disculpas por la birria de dibujo pero el gen de las Artes lo tiene mi hermana y no yo).
Tras un debate general sobre las aulas, su disposición y su utilización como espacio transmisor de conocimientos, Isabel nos pidió que hiciéramos un cómic con una situación de clase con la utilización del programa Pixton para los que, como yo, somos un pequeño desastre con un lápiz en las manos. Verdaderamente este programa me ha encantado: aunque al principio fue un poco complicado poner a los alumnos en las posiciones que yo quería, gracias a un pequeño tutorial que encontré en la red pude acceder fácilmente a todos los menús para mover brazos y piernas, cambiar la expresión de las caras, poner comentarios...y lo cierto es que aunque voy agobiada de tiempo, este programita va a dar mucho juego en mi vida.
Volviendo al tema principal, éste ha sido el resultado: ¡espero que os guste!
REFLEXIÓN
Como he dicho antes, el aula siempre ha sido considerada el espacio transmisor de conocimientos del profesor hacia los alumnos. Con esta sencilla frase ya vemos que esta transmisión es básicamente unidireccional: el alumno participa poco o muy poco en la dinámica de la clase y cuando lo hace es porque el profesor le hace una pregunta, a la que muchas veces el alumno no sabe la respuesta. Eso lo deja en una posición difícil porque lo que no quiere hacer es el ridículo delante del resto y por ello tiene un cierto "miedo" a contestar.
Por otro lado, cuando lo hace (bien o mal) no se genera nunca un debate, una interacción entre profesor y alumno o entre alumnos y eso, realmente, no resulta productivo en el proceso de aprendizaje.
Otro punto a tener en cuenta es la disposición del aula: ésta principalmente es la que he dibujado más arriba a mano alzada. El docente se encuentra enfrente de los alumnos y el que está en primera fila no ve o no tiene contacto con el resto de la clase, no favoreciéndose en ningún momento el diálogo. Ya sabemos que el espacio de las aulas es reducido y más actualmente, en el que la masificación en ellas está a la orden del día; sin embargo, sería conveniente intentar un cambio de disposición de las mesas para poder beneficiar el debate entre todos.
Por tanto, si sabemos que cuando existe un diálogo fluido entre las personas, se mejora la comprensión de los conceptos (hay que tener en cuenta que lo que no puede hacer comprender el profesor a los alumnos, porque su lenguaje es distinto al de los adolescentes, es bastante probable que lo pueda conseguir un compañero de clase porque habla el mismo "idioma" que el resto), lo mejor sería que desde un buen principio el profesor intentara crear un ambiente de confianza entre todos, dando tanto valor al acierto como al error, porque lo realmente importante sería la participación. Pero para poder participar tienes que sentirte escuchado y nunca burlado por tus palabras, tienes que sentirte cómodo para poder expresarte sin temor ya que cuando se nos escucha, nos sentimos valorados debido a que somos capaces de llamar la atención de los demás. ¿Cuánta gente sabe realmente escuchar? Muy poca, y esa debería ser una de las cualidades del profesor y debería saber transmitirla a los alumnos, haciéndoles valorar ese sentido tan importante y que tanto falta en nuestra sociedad actualmente.
Ambiente de confianza, participación, interacción, y en definitiva, comunicación fluida entre profesor y alumno serían las claves para una mejora en la educación y, si a eso le añadiéramos una mejor disposición espacial en las aulas, que favoreciera ese diálogo el resultado del proceso enseñanza-aprendizaje sería muchísimo más beneficioso tanto para alumnos como para profesores.

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